El cochinillo de Segovia se corta con un plato: dos casas para vivir el rito
En Segovia, el cochinillo asado no es solo un plato: es un rito. La piel crujiente, la carne que se deshace y, en las casas clásicas, la ceremonia de cortarlo con el borde de un plato para demostrar su ternura. Dos restaurantes históricos permiten vivirlo, cada uno con su escenario.
Mesón de Cándido es la institución, a los pies mismos del Acueducto. Con cinco generaciones a sus espaldas y ligado a la figura de Cándido, gran impulsor de la cocina segoviana, es donde nació esa ceremonia del plato hoy conocida en todo el mundo. Comer aquí es hacerlo bajo el monumento más famoso de la ciudad.
A un paso de la Plaza Mayor, Restaurante José María es la otra gran referencia: cochinillo con denominación garantizada desde 1982, cocina segoviana de temporada, barra de tapas animada y una bodega cuidada. Es el clásico del centro con un punto más gastronómico.
Entre la casa del Acueducto y la de la Plaza Mayor se cubre lo esencial del cochinillo segoviano: el rito histórico y la cocina de producto.
Reserva y ve con hambre: el cochinillo se pide con tiempo
El cochinillo suele pedirse para dos o para mesa, y en temporada alta ambos se llenan, así que conviene reservar. Pregunta si sirven el corte con el plato, que es parte del espectáculo, y deja hueco para el ponche segoviano de postre.