Tragatá Ronda
Tragatá Ronda se presenta como el “antrobar” de Merche y Benito Gómez, a pocos pasos del Puente Nuevo por Calle Nueva. Su cocina convierte el tapeo en una comida para sentarse y compartir: la carta y la información del local reúnen versiones propias de productos andaluces, guisos, verduras y platos
Tragatá Ronda se presenta como el “antrobar” de Merche y Benito Gómez, a pocos pasos del Puente Nuevo por Calle Nueva. Su cocina convierte el tapeo en una comida para sentarse y compartir: la carta y la información del local reúnen versiones propias de productos andaluces, guisos, verduras y platos con una elaboración que pide más tiempo que un mostrador de bocados rápidos. Es la sede de Ronda en el número 4, no la de Málaga, distinción necesaria para teléfonos, reservas, horarios y opiniones.
Los comensales que escriben sobre esta sede destacan la creatividad, los vinos y platos como la croqueta de salmorejo o el brioche de chorizo rondeño. También aparecen críticas a porciones, mesas altas pequeñas y ritmos de servicio, sobre todo cuando se espera una comida exprés. La experiencia tiene más sentido si se pide para compartir y se deja margen entre la visita al puente y la siguiente entrada o tren. El nombre del cocinero no sustituye la comprobación de los platos efectivamente disponibles en el menú del día.
La web oficial permite reservar hasta seis personas y pide contactar al restaurante para grupos mayores. Trabaja con turnos determinados y una cortesía de diez minutos para ocupar la mesa; si una visita se retrasa, esta regla importa. La zona es peatonal y la empresa recomienda aparcar fuera de ella. Abre para almuerzo y cena diariamente según el horario publicado. Frente al carácter espontáneo y las colas de El Lechuguita, Tragatá ofrece una planificación más precisa y una cocina de autor: útil para quien prefiere asegurar mesa después de cruzar el puente.
Tapas de autor, platos para compartir y vino