Restaurante El Fuelle
El Fuelle está en la calle Mayor, en el casco antiguo de Zaragoza, y convierte una comida después del Pilar en una inmersión visible en la cocina regional. El local se describe como casa aragonesa con más de treinta años de actividad. Sus paredes reúnen herramientas de labranza y objetos antiguos; n
El Fuelle está en la calle Mayor, en el casco antiguo de Zaragoza, y convierte una comida después del Pilar en una inmersión visible en la cocina regional. El local se describe como casa aragonesa con más de treinta años de actividad. Sus paredes reúnen herramientas de labranza y objetos antiguos; no son un decorado neutro, sino la forma elegida para contar el mundo rural del que proceden varios de los platos de la carta. Desde la basílica se llega caminando, pero ya se ha dejado atrás la mesa con vista directa a la plaza.
El horno de leña y la parrilla mandan. En la carta publicada figuran las migas de la casa con uva y el ternasco de Aragón a la brasa con patatas a lo pobre, además de otras carnes y entrantes para compartir. La promesa es la de un asador tradicional, no la de una degustación de pequeñas tapas. La empresa publica servicio de comida y cena de martes a sábado, almuerzo dominical y cierre habitual los lunes. En días festivos hay excepciones, por lo que interesa confirmar una reserva.
Muchos comensales hablan del ambiente singular, del trato cercano y de platos abundantes; otros discrepan sobre el precio o señalan que el salón puede llenarse y volverse ruidoso. Esa diversidad aconseja pedir según el apetito y mirar la carta antes de comprometerse con varios platos. El Fuelle funciona mejor para quien dispone de tiempo y quiere sentarse ante una preparación a la brasa. Para una comida casera más cercana a la plaza y con menús cerrados, Casa Teo plantea otra elección.
Ternasco, migas y carnes a la brasa en el casco antiguo