Konoba Korta
Konoba Korta está en Poljana Grgura Ninskog, a unos pasos de la catedral de Split, dentro de las calles que hoy ocupan el palacio de Diocleciano. La mesa no mira a un monumento aislado: ocupa un patio del tejido urbano que creció dentro de la antigua residencia imperial. La casa se presenta como una
Konoba Korta está en Poljana Grgura Ninskog, a unos pasos de la catedral de Split, dentro de las calles que hoy ocupan el palacio de Diocleciano. La mesa no mira a un monumento aislado: ocupa un patio del tejido urbano que creció dentro de la antigua residencia imperial. La casa se presenta como una taberna familiar dálmata, y esa ubicación explica su atractivo para quien quiere dejar de caminar sin salir del casco histórico. También explica por qué conviene reservar en las horas de mayor afluencia: el espacio de patio, más recogido que una plaza abierta, es parte de la experiencia.
Su carta actual permite elegir con precisión. Hay pulpo con tomate seco y aceitunas, pršut dálmata, buzara de mariscos, macarrones caseros con cordero y risotto con mejillones ahumados; el menú incluye platos de pescado, carne y verduras. No todo lo que la publicidad menciona como tradición aparece necesariamente cada día, por lo que es preferible decidir con la carta publicada y preguntar por cualquier especial. Los alérgenos están señalados. La web anuncia apertura de 08:00 a medianoche, pero no especifica que toda la cocina funcione durante ese intervalo. El teléfono es +385 21 277 455.
Quienes han comido allí suelen apreciar el trato, el patio y los platos de mar; algunas experiencias cuestionan el precio o una entrada concreta frente al tamaño de la porción. Es un restaurante pensado para dedicar tiempo a la comida, no una parada inevitable por encontrarse dentro del palacio. Si busca pescado preparado con una identidad familiar más marcada y le agrada avanzar hasta Varoš, Konoba Marjan presenta una alternativa. En Korta, lo decisivo es querer comer en el propio entramado histórico y escoger los platos que justifican ese marco.
Cocina dálmata en un patio del palacio